Celíaco, ¿cómo es tu día a día?

celiaco

Me despierto temprano. Bajo a hacer el desayuno para mi celíaco consorte y para mí. Preparo la bandeja de todos los días. Cojo las galletas sin gluten y sin lactosa que descubrí el otro en el súper. Eran caras, pero tuve un antojo. Y no me equivoqué. Están realmente buenas. Después, preparo en mi tostador mi pan sin gluten, y pongo la tostada de mi celíaco consorte en su tostador. Me lavo las manos. Preparo los dos cafés con leche de soja, los dos zumos de naranja, y comienza uno de nuestros momentos más especiales del día. El desayuno, al que dedicamos tiempo y que nos encanta compartir.
Se acerca la hora de comer, y en este momento me toca meterme a mí en la cocina. Una ensaladita rica y abundante y un poco de pollo a la plancha, que aquí el que sabe de esto no soy yo… Por la tarde toca hacer la compra. Directamente vamos al lineal de productos sin gluten, que me encanta que en algunos establecimiento se encuentre en la sección de “dietéticos”, y va para el carro un paquete pan, harina, una bolsa de pan rallado, más galletas. Sin gluten y sin lactosa, claro.

Cuando terminamos nos vamos a tomar algo antes de volver a casa. Miro la barra de las tapas y sólo veo harina, pan, pan, pan, luego hay pan, también un poco de pan, harina, y pan. Así que termino por pedirme unos encurtidos y una coca cola. No hay cerveza sin gluten.

Llega la hora de la cena, y aquí es cuando mi celíaco consorte se lo curra un montón. Hoy toca sandwich vegetal. Primero corta en un plato todos los ingredientes y pone los panes a tostar, el de sin gluten en mi tostador blanco, el suyo en el tostador de la rana verde. Se lava las manos. Primero monta mi sandwich para luego toquetear el suyo a su antojo.

sandwich sin gluten

Celíaco y feliz

Y si hubiésemos salido fuera a comer o cenar, ya sabéis, el trámite de siempre: si el restaurante no es específicamente para celíacos, primero diremos que nosotros lo somos y preguntaremos qué podemos comer. Ante la duda, siempre pedir cosas que sepamos a ciencia cierta que serán sin gluten.

Como veis, el día a día de un celíaco no tiene nada de especial, sólo esas pequeñas cosas, esos gestos, que deberemos tener en cuenta al convivir en cuanto a la contaminación cruzada en la cocina al preparar la cocina. Por lo demás,… simplemente toca ser felices.

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Isabel
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