6 cosas que echas de menos de tu vida con gluten

Tu vida sin gluten

Tu vida transcurría feliz (aunque con dolores de barriga y malestar general) hasta que alguien te dijo (más pronto que tarde, con suerte) que eras celíaco. Entonces tu vida cambió y tuviste que adaptarte a comer sin gluten. A no poder comer todo aquello que más te gustaba. Seguro que te has habituado perfectamente a esta realidad, principalmente porque no te queda otra y sobre todo porque, cuando lo has hecho, tu salud ha mejorado tanto que, sin duda alguna, todo vale la pena. Pero hay ratos de nostalgia, de querer comer, de querer hacer, de recordar. Aquí van 6 cosas que echas de menos pero que, por supuesto, se pueden llevar genial.

  1. Pizza, hamburguesas, bocadillos y marranadas varias. Vale que hay bases sin gluten, que hay pan sin gluten. ¡Claro! Pero no es lo mismo. Esas masas esponjosas, ese pan crujiente. No es igual. La sensación de cenar una de estas cosas que en alguna ocasión siempre apetecen no queda igualmente saciada. Resignación.
  2. Salir a comer fuera sin pensar en qué lugar podrás comer, qué podrás comer. Antes todo era más fácil. Te proponían una cena, no había ningún problema. Ahora tienes que decirlo, pensar si ahí habrá algo para ti, o directamente proponer un sitio seguro sin gluten para que no ocurra ningún contratiempo. Echas de menos ir a un italiano. Echas de menos ponerte morado en el buffet libre del hotel.
  3. Sentarte a la mesa en un restaurante y, simplemente, comer. Cuando eres celíaco tienes que decirlo nada más llegar, entonces puede ocurrir que te miren con cara de horror o que rápidamente te propongan soluciones al menú, o te saquen uno especial, te digan qué puedes comer o qué no, tengas que estar atento de dónde está el pan para evitar contaminaciones y que no caigan migas en tu plato. Luego, ya, te sientas y a disfrutar.
  4. Llevar en el bolso cosas que no son comida. Ahora siempre llevas unas galletas sin gluten, o un pan sin gluten, o unas tortitas, o algo que te pueda sacar de un apuro de hambre en un momento dado.
  5. Hacer la compra en 5 minutos. Sobre todo cuando estás recién diagnosticado, hacer la compra puede suponer perder la tarde entera. Miras, miras y remiras cada etiqueta, lees todos los ingredientes, dudas, miras en Internet (benditos smartphones y aplicaciones que nos ayudan), vuelves a dudar, vuelves a leer… Una vez pasa el tiempo todo va más rápido, principalmente porque ya conoces los sitios en los que encontrarás productos sin gluten y cuáles puedes comer, y vas a tiro más hecho. Lo que sí echas de menos, y siempre echarás de menos, es hacer la compra más barata.
  6. No dar explicaciones y tener la sensación de ser un pesado preguntando todo. Cuando estás recién diagnosticado tienes más dudas y cuando sales fuera has de preguntar todo. En ocasiones (sobre todo dependiendo de quién te toque del otro lado) puedes sentirte incómodo y da apuro preguntar, pero es algo que debemos ir olvidando porque es fundamental resolver todas las posibles dudas que tengamos.
No obstante, todo es totalmente salvable cuando por hacer una dieta sin gluten tu cuerpo se siente sano y tú te encuentras fenomenal. A veces se siente morriña de ciertas cosas que podíamos comer y que nos encantaría saborear, una napolitana de chocolate o una pizza cuatro quesos. Pero es lo que toca, y con paciencia y actitud todo sabe mejor. Hasta lo que no lleva gluten.

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Isabel
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Isabel
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2 Comentarios

  • Hace muchos años fui diagnosticada como intolerante al gluten y lactosa, pero fue hasta hace como 2 meses que decidí seguir la dieta firmemente y cómo me ha costado. Sobre todo acá, en Guatemala, ni siquiera llegamos al Mc sin gluten y las pocas tiendas que hay con productos especiales son excesivamente caros.

    Así que es bueno no sentirse sola, aunque sea al otro lado del mundo.

    Saludos y seguiré leyendo 🙂

  • No estamos solos, Gabriela, para nada! De hecho, compartir este tipo de experiencias con más gente ayuda un montón. Espero que te ayude la información de este blog. Prueba a comprar también por Internet a ver si encuentras más oportunidades con más productos y precios no tan elevados. Ah! Y sobre todo lleva la dieta estrictamente porque es importantísimo!
    Un saludo.

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