¿Qué me puede pasar si como algo con gluten?

Para mantener la salud a raya y nuestro cuerpo en perfecto estado, es fundamental que eliminemos completamente el gluten de la alimentación una vez nos hayan diagnosticado. No obstante, pueden ocurrir varias cosas que hagan que ingiramos gluten. Por un lado, puede ser por un error: un producto mal etiquetado, un despiste, un desconocimiento… puede hacer que comamos algo que lleva gluten.
Por otro lado, también es posible que comamos algo con gluten debido a la contaminación cruzada, esto sucede si el alimento que tomamos ha sido tocado con algún utensilio que haya estado en contacto con gluten, o se ha usado el mismo aceite para cocinar unos fritos (por ejemplo) y después otro alimento que no lleve gluten, o porque una miga de pan ha caído en nuestro plato, etc. Debemos extremar las precauciones con esto sobre todo cuando salimos a comer fuera de casa, ya que es cuando más posibilidades hay de que esto suceda.

Además, también podemos comer gluten por algún “capricho” o antojo que tengamos. En este caso siempre es recomendable no ceder ante esa necesidad, ya que las consecuencias pueden hacer que la satisfacción momentánea por haberlo comido no sea tanta al empezar a notar los síntomas de haber introducido gluten en nuestro cuerpo.

Cuando dejamos de comer gluten, el intestino recupera su vellosidad y la salud mejora, ya que los síntomas como malestar, diarreas, vómitos, vientre hinchado, dolor, gases… desaparecen casi de manera inmediata. Además, una dieta sin gluten no tiene por qué ser menos sana, ya que otros alimentos proporcionan todos los nutrientes que el organismo necesita.

Pero si, por uno de estos motivos anteriormente expuestos, un celíaco ingiere gluten, las vellosidades del intestino se deterioran casi inmediatamente e inmediatamente también vuelven a aparecer síntomas de la enfermedad como los que la persona había podido sufrir antes de ser diagnosticada. También dependerá de la cantidad de gluten que coma, del tiempo que lo haga, etc.

Normalmente volverán a surgir las diarreas, los vómitos, el vientre hinchado y el malestar general. Los niños pueden perder el apetito y sentirse apáticos. Además, el intestino se puede dañar al volver a destruir las vellosidades, que son las que nos ayudan a digerir lo que comemos y a absorber los nutrientes de los alimentos.

Una vez apreciados los síntomas si hemos comido gluten por alguna razón, deberemos identificar dónde está el error (en caso de que no haya sido una ingesta voluntaria) y evitarlo en las siguientes ocasiones. Cuando volvamos a quitar el gluten de nuestra dieta el cuerpo se recuperará y nos encontraremos bien de nuevo.

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Isabel
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